Eres residente. No te cuesta nada y ya tienes todo. La app es la forma más rápida de alcanzar a tu comunidad en una emergencia, y de que tu comunidad te alcance a ti. Llévala en el bolsillo antes de necesitarla.
Sin contraseña. Entras con tu número de celular. Gratis para residentes.
Alcanzar y ser alcanzado
Un vecino que no puede pedir ayuda está solo. Un vecino con la app, no. En el momento exacto en que algo pasa, lo que importa es qué tan rápido puedes avisar y qué tan rápido te enteras tú.
No es un botón decorativo. Activa una alerta real con tu ubicación en tiempo real. En segundos, tu seguridad y tus vecinos enlazados reciben el aviso y entra una llamada grupal para coordinar la respuesta mientras tú sigues a salvo.
Reportar cuida a todos
El carro que pasa lento por tercera vez. La persona que no reconoces rondando. No tienes que estar seguro de que es algo: solo avisas. Tomas la foto, marcas dónde y escribes una línea. Seguridad lo recibe y tu comunidad queda atenta.
Cada reporte es un par de ojos más para todos. Así se ve un vecindario que se cuida.
Tu gente, lista
Cuando activas una alerta, las personas que pusiste como contactos de emergencia reciben la notificación. Por eso esa lista es lo más importante que tienes en la app: es tu red personal de respaldo.
Familia, vecino de confianza, quien quieras que sepa de inmediato si algo te pasa. Ellos reciben el aviso.
¿Cambió un número? ¿Se mudó alguien? Actualízalo hoy, no el día de la emergencia. Una lista vieja avisa al lugar equivocado.
Que alguien te haya elegido como su contacto significa que confían en que vas a responder. Ten la app lista para no perder ese aviso.
Todo esto ya es tuyo
No es una app de avisos. Es tu acceso, tu llave, tu línea con seguridad y tu trámite resuelto, sin pisar la administración.
Alerta de emergencia con ubicación y llamada de coordinación. Para cuando los segundos cuentan.
Registra tu auto desde la app y la cámara te abre la puerta. Sin formularios en papel, sin visitar administración, sin esperar a nadie.
Tu llave virtual. Abre la entrada de tu fraccionamiento estés donde estés: cuando llegas, o para dejar pasar a alguien que esperas.
Marca directo a la caseta por VoIP interno. El guardia te atiende sin ver tu número personal, y tú sin instalar ningún aparato ni dar tus datos. Tu privacidad queda protegida de los dos lados.
Genera un código y compártelo con quien viene a verte. El guardia lo escanea y entra sin marcarte.
Ve la foto de tu paquete al llegar y recógelo con un QR. Y consulta el historial de todo lo que pasa en tu acceso.
Adiós a la fila de administración
Registrar una placa nueva, dar de alta a un familiar de tu domicilio, revisar tus accesos: todo lo haces tú, cuando quieras, sin depender del horario de oficina ni de que alguien te conteste.
Pasa sin detenerte
La cámara lee tu placa y la puerta se abre sola. Es la misma red que te cuida en una emergencia, trabajando para ti todos los días, en cada entrada.
Pertenecer protege
La diferencia entre un susto y una emergencia muchas veces es una sola cosa: que alguien se haya enterado a tiempo.
Es lo que tarda tu alerta en llegar a seguridad y a tus contactos.
Lo que pagas tú. Tu comunidad ya cubre el servicio.
Todo lo que viste aquí ya está activo en tu comunidad. No hay versión recortada para residentes: tienes el botón de pánico, el acceso, la llave virtual, los pases y el autoservicio completos. Lo único que falta es que lo tengas en tu celular antes de necesitarlo.
Instálala, entra con tu número y revisa que tus contactos de emergencia estén al día. Cinco minutos que algún día van a importar.
¿No sabes si tu comunidad ya tiene Amber? Aquí te decimos cómo entrar.